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Publicado el Viernes, 19 de Abril del 2024 El ‘método 3-3-3’: la técnica que ayuda a ser más productivos

El ‘método 3-3-3’: la técnica que ayuda a ser más productivos

  • El ‘método 3-3-3’: la técnica que ayuda a ser más productivos

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EDUCATIVA

Este sistema propone organizar las tareas en bloques de tres horas teniendo en cuenta la concentración que hace falta para realizarlas.

Gestionar el tiempo de manera eficiente es algo esencial para realizar todas las actividades y tareas a las que nos enfrentamos cada día. Pero no siempre es fácil, y la organización y la forma de asumir estas responsabilidades tiene un impacto directo en el rendimiento y la respuesta del cerebro. Por eso, el escritor británico Oliver Burkeman ha desarrollado un sistema denominado ‘método 3-3-3’  cuyo objetivo es ayudar a aumentar la productividad y reducir el agotamiento mental teniendo en cuenta estos factores. 

Explicado en su libro ‘Cuatro mil semanas: gestión del tiempo para mortales’, el punto de partida de este método es sencillo: una regla nemotécnica compuesta por tres horas al día, tres tareas y tres actividades. Para que el sistema funcione, es fundamental repartir todas nuestras tareas de mayor a menor intensidad durante la jornada y dejar para el final aquellas que requieren de una concentración más baja y, por tanto, menos trabajo. Lo explicamos en detalle a continuación:

  • Tres horas de máximo esfuerzo y productividad. Las tres primeras horas de la jornada nuestro cerebro está fresco y descansado, lo que facilita una mayor concentración. Por eso, en esta etapa es importante llevar a cabo las actividades más intensas y que más trabajo demandan intentando evitar las distracciones al máximo. 
  • Tres tareas. Transcurrido el primer bloque, es el momento de bajar un poco el ritmo y comenzar con tareas que, pese a no requerir de excesiva concentración, consumen mucho tiempo; por ejemplo, realizar llamadas o convocar una reunión. Concluir estas actividades produce una sensación de satisfacción en nuestro cerebro, puesto que a veces pueden ser consideradas como responsabilidades algo engorrosas.  
  • Tres actividades de mantenimiento. Al finalizar la jornada, el cerebro está más cansado y, por tanto, es aconsejable dedicar este último tramo a gestionar tres tareas indispensables pero que no supongan un gran esfuerzo mental. Así, sería el momento ideal para planificar la agenda del día siguiente, responder emails o realizar cualquier otra actividad de baja intensidad y corta duración.